¿Cómo comenzó la filosofía?
Un viaje fascinante por los primeros pasos de la filosofía y la ciencia.
Hoy por hoy, la ciencia es fundamental para nuestra vida, para la civilización. Sin ella, el ser humano seguiría frotando piedras. No podemos, ni siquiera imaginar, cómo sería la vida sin las comodidades que hoy tenemos, gracias a los avances científicos y técnicos. Pero, alguna vez, ¿se han preguntado dónde comenzó todo?
Hoy, iremos hacia los comienzos y atisbaremos los primeros pasos en la aventura más fascinante de la especie humana: la aventura del pensamiento.
Se dice que la filosofía es la madre de todas las ciencias, pues la ciencia en sí nació de la mano de la filosofía. En ese sentido, la filosofía y la ciencia parecen más hermanas que madre e hija, puesto que nacieron juntas y, en sus comienzos, no había distinción entre ellas. Por ello, los primeros filósofos fueron, también, científicos y de hecho, a varios de ellos, se les atribuyen importantes descubrimientos científicos, en especial, matemáticos.
No obstante, creo que al ser un hito tan lejano en la historia se ha ido olvidando su importancia, pues hay que remontarse hasta el siglo VI a. de C., es decir, 2600 años en el pasado. No se suele mostrar ni ser conciente de la gran revolución intelectual que significó que un grupo de hombres se hiciera, por primera vez en la historia, la pregunta: ¿por qué? Creo que es muy difícil para el ser humano de hoy, donde a la ciencia la damos por sentado, llegar a atisbar siquiera la magnitud de ese preguntarse.
Dicen Platón y Aristóteles que la filosofía, y el conocimiento en general, nacen del asombro ante aquel mundo que rodea al pensador. Y así fue, esos primeros filósofos miraron, por primera vez, a la naturaleza con la mirada de esa curiosidad infantil, con la mirada de alguien que recién está descubriendo el mundo.
Los milesios observaron el cambio que se producía en la naturaleza y se preguntaron: ¿cómo es posible que los fenómenos tornen en su contrario? Contemplaron el aparente caos que se mostraba ante ellos, aparente porque detrás de él debe haber un orden, pensaron, pues notaron que ese cambio no era meramente arbitrario, sino que seguía una regularidad. Entonces, indagaron: ¿por qué hay cambio?, ¿cómo se producen las transformaciones en la naturaleza?
Esos interrogantes fueron la gran revolución. Si bien, las ciencias ya existían en Egipto y Babilonia, fueron los griegos quienes la elevaron de un simple saber práctico a un saber teórico. Fueron los primeros en despojarse, en parte, de las explicaciones mitológicas para dar las primeras explicaciones racionales sobre cómo se produce el cambio. Ahí radica, también, la gran innovación intelectual: la racionalidad, en Occidente, solo pudo surgir en Grecia, solo ahí estaban dadas las condiciones para que surgiera la racionalidad.
Fueron los primeros pasos de la razón, a la que los griegos llamaron lógos. Pero el lógos no se refiere solo a la razón humana, sino también a la racionalidad Divina que ordena y regula la naturaleza. El mundo es un cósmos, que en griego significa orden, porque hay una racionalidad que lo regula.
¿Cómo se relaciona el cósmos con la naturaleza? ¿Cómo concebían los milesios a la naturaleza? En griego se le dio el nombre de physis. ¿Qué significa physis? Es la totalidad viva, sustancial, dinámica, de todo lo que existe, que cambia constantemente y tiene en sí misma su principio de generación y de cambio. Pero esta physis ya es un cósmos, es decir, una totidad ordenada, en tanto está regulada por un principio racional, por el lógos.
Justamente, con esta concepción racional del mundo, los primeros filósofos intentaron explicar el cambio, se propusieron desentrañar cuál es la causa (arché en griego), de esas transformaciones, y cómo se producen, tratando de dilucidar una explicación racional. Y ahí cada uno de los milesios propuso un principio, no solo a partir de inferencias, sino también a partir de observaciones. Ahí radica su actitud científica, pues trataban de inferir una explicación teniendo en cuenta el aspecto empírico.
Atribuyeron la causa del cambio a un determinado elemento y hallaron su explicación en un movimiento eterno de elementos como causa de las transformaciones propias de la physis. Para Tales, la causa fue el agua, para Anaximandro, lo Ilimitado y para Anaxímenes, el aire.
Por todo lo dicho, los milesios son dignos de admirar y merecen más reconocimiento del que se les suele atribuir. Como dijo Neil Armstrong, "un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad". He aquí mi pequeño reconocimiento para los primeros filósofos de la cultura Occidental.
*Imagen de cabecera: La escuela de Atenas, Rafael.
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